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Piso Pelviano

SIN TABÚES
Incontinencia urinaria, prolapso, insatisfacción en las relaciones sexuales encuentran solución en la reparación del piso pelviano.

 

Un gran porcentaje de mujeres sufre de incontinencia urinaria. Esto genera incomodidad, vergüenza y la falsa creencia de que la problemática es “normal” o un incidente propio luego de la maternidad.
Al comienzo aparece esporádicamente, se pierde orina al reírse o al toser, luego se transforma en una constante, pero quizá lo más grave es el desconocimiento sobre el tema, considerando que no hay solución.
El prolapso, puede o no ser causante de la incontinencia –esto lo debe determinar el profesional- y también acarrea otros factores de incomodidad en las mujeres que lo padecen. Entre ellos sensación de peso pelviano, disconformidad en las relaciones sexuales, dolor y sequedad.

Todos factores que desmejoran la calidad de vida y que en la actualidad tras una consulta a un especialista que indique el abordaje correcto encuentra soluciones satisfactorias tanto para la incontinencia como para los casos de prolapsos, dentro del marco de la reparación del Piso Pelviano.
Para comprender los alcances de la temática y las alternativas de tratamiento que la ciencia aporta, el Dr. Gustavo Silva Jefe del Departamento de Cirugía de Uroclínica explica que “la mujer luego de haber tenido su o sus embarazos, con el paso del tiempo comienza a experimentar problema para orinar, incontinencia, prolapsos, trastornos en la relación sexual, dispareunia – dolor-, sequedad, sensación de peso o bulto. Esto lleva a inseguridad e incluso, tratar de evitar los encuentros íntimos, que con la reparación del piso pelviano, se puede volver al estado primero de la anatomía".

¿Cuáles son los prolapsos más frecuentes?

Cistocele: se refiere al descenso o protrusión de vejiga a través del canal vaginal. Segun el grado del defecto, puede verse también afectado el soporte de la uretra, pudiendo manifestarse con pérdidas de orina ante esfuerzo mínimos o moderados, sensación de urgencia para orinar, hasta la necesidad de orinar en varias veces por estar obstruida.
Rectocele: se refiere a la protrusión del recto a través de la cara posterior de la vagina. Según el grado del defecto, puede manifestarse con una leve dificultad para defecar, hasta deseo de ir al baño y no poder, tener que usar enemas o maniobras.
Prolapso uterino (histerocele): se manifiesta por el descenso del útero a través del canal vaginal con tendencia de exponer el cuello uterino hacia el exterior. Cuando el prolapso es severo el útero viene acompañado de cistocele y rectocele.
Prolapso intestinal o Enterocele: es un prolapso muy particular donde los intestinos se insinúan a través del espacio comprendido entre el útero y el recto. No es muy frecuente.

¿Cuándo aparecen los síntomas?
-Según cada caso, cada mujer. Hemos tratado pacientes menores de 30 años y mayores de 80 años. Primero es leve, pierden orina al toser, al reírse, notan que sus relaciones sexuales no son las mismas que antes. Pasados los años se agrega la menopausia y como la fortaleza del piso pelviano es influenciada por la actividad hormonal, los signos y síntomas se incrementan. No sólo se ve afectado el soporte de los órganos que están en la pélvis, sino también su trofismo o vitalidad,  su lubricación, ampliando la problemática a la relación de pareja. Sin duda la vida social y laboral también se ven afectadas. Como podemos ver, los signos y síntomas, no son sólo de índole anatómico, sino también funcional y psicológico. Por esta razón el equipo de especialistas en Uroclínica es multidisciplinario.

 

¿Cómo se repara el piso pelviano?
-No hay un único método y cada mujer es única. Primero los especialistas analizan la situación, realizan estudios y junto a la paciente acuerdan el o los métodos que mejores resultados van a dar. Hay pacientes que requieren de tratamiento quirúrgico y hay quienes no. Pueden necesitarse tratamientos prequirúrgicos, por ejemplo kinesioterapia, hormonoterapia, psicoterapia, nutroterapia, entre otros. Estos también pueden indicarse en el postoperatorio según cada caso, a los que podemos agregar tratamiento sexológico.

¿Cuáles son los riesgos de la intervención quirúrgica?
-Los riesgos son los de todas las intervenciones quirúrgicas, ni más ni menos. Sin embargo hay que señalar que antes eran cirugías muy grandes y no eran definitivas, es decir al tiempo comienza con el mismo problema. Ahora se ha avanzado en cirugías mínimamente invasivas utilizando instrumental de última generación.

¿En todos los casos se hacen intervenciones quirúrgicas?
-No. Por ello trabajamos con un equipo multidisciplinario, para detectar si el problema requiere reconstrucción anatómica, si se trata de un problema funcional, y allí se determina el tratamiento. Nuestro equipo, consta de especialistas idóneos en cada área y logramos que la cadena de funciones se lleve a cabo en un período corto de tiempo para que la paciente no tenga que esperar y dar vueltas por muchas instituciones médicas para encontrar la solución a su problemática.

 

¿La reparación del prolapso incluye a la vaginoplastía?
-La vaginoplastía o embellecimiento vaginal es parte de la reparación. Un prolapso se trata de adentro hacia afuera. Cuando se llega al exterior se observa en qué condiciones está el introito, labios menores, labios mayores, y también se los repara. Es cierto que en los últimos años hay mujeres que consultan por embellecimiento vaginal, por ejemplo ante labios menores muy prominentes en los que se realiza una cirugía para que la paciente se sienta más cómoda y feliz con su anatomía. También se quita la cicatriz de la episiotomía, ese corte lateral que sufre la mujer cuando tiene a un niño cuyo fin es que no sufra un desgarro anal.

Muchas mujeres sufren tirones o dolor a raíz de la cicatriz de la episiotomía ¿Qué se puede hacer?
-Hay numerosos casos de mujeres que tienen dolor al tener relaciones sexuales o sienten tirones al orinar o defecar. En la consulta evaluamos la situación y luego realizamos una pequeña cirugía que modifica esa cicatriz y por supuesto deja de causarle incomodidades o dolores.

¿Sólo sufren de incontinencia las mujeres que han tenido partos?
-Hay mujeres que no han tenido partos y padecen incontinencia. Hay casos congénitos -es decir desde el nacimiento-, por enfermedades del colágeno -sustancia que integra nuestros órganos y que se encarga de su resistencia-, por alteración de hormonas -por ejemplo por extirpación de ovarios-, por exceso de peso, por sedentarismo. El enfoque multidisciplinario es lo que nos permitió abordar a estas pacientes.

 
 
 
 
         
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